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Vieiras cosa fina
ingredientes:
* 3 vieiras por comensal (o sea, 12 vieiras "in toto")
* 250 grs. de cebolla moradita (de la que no pica) : si no, chalotas.
* 1 diente de ajo
* 75 grs. de mantequilla
* 1 vaso (20 cls) de vino blanco seco
* 1 cucharadita de pimentón dulce
* 3 cucharadas soperas de pan rallado
* 100 ml de nata líquida
* 1 limón
* Perejil picadito (1/2 cucharada de azúcar)
* Pimienta blanca recién molida
* Sal
preparación:
Limpiadme bien el exterior de las vieiras. Metedlas en el horno hasta que se abran. Sacadlas. Separad los cuerpecillos de las conchas y desposeedlos de la cinta negra (barbas) que los rodea. Reservad.
Guardad asimismo 4 -las más hondas- de las conchas.
En una "poele" poned la mantequilla y doradme la cebolla o las chalotas (picada en uno y otro casos finita), el ajo (asimismo picado fino) y el pimentón. Hacedlo despacito, como si nadie nos corriera. Una vez pochado el conjunto, añadidme los animalillos y salpimentad. Sofreid con mesura. Cuando veáis que la cosa empieza a estar (en este punto empezaréis a tener palpitaciones cardíacas de puro gusto olfativo) añadid el vino blanco y el perejil. Dejad que hierva a fuego muy suave. Cuando veáis que la cosa termina de hacerse, añadid la nata para espesar la salsita.. Detened el proceso. Rellenad las 4 conchas con :
A) 3 animalejos cada una +
B) la parte alícuota del salsificio que tan trabajosamente habéis preparado.
Espolvoread equitativamente con el pan rallado, y meted al horno (que, desde que lo utilizamos para abrir los bichos, habrá seguido cogiendo temperatura) para gratinar. Hecho lo cual, sacad y servid -muy calientes- no sin haber dado a cada concha una rociadita de jugo de limón recién exprimido.
observaciones:
Este sabrosísimo molusco ("Pecten maximus" en el Atlántico y "Pecten Jacobeus" en el Mediterráneo) que sirve, desde la Edad Media, para adornar los pechos de los peregrinos que van a Santiago, y en cuya concha se dice -quizá atinadamente- que nació la diosa Afrodita (Sandro Boticelli registró con maestría el momento exacto en que acaeció tan magno acontecimiento), puede ingerirse en crudo, pero por su morbidez y textura invita al curioso marmitón a cocinarla.
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